Robertemas

20.6.12

Es el momento de invertir

Es muy fácil sumarse a la corriente. Cuando todo el mundo decía "compra una casa, el ladrillo nunca baja", si yo respondía "esta casa es muy cara" se reían de mi.

Ahora estamos en una situación equivalente, pero de signo inverso. Está de moda decir que todo va mal. Que nos hundimos. Que no hay crédito.

Sólo gente con una fuerte personalidad es capaz de decir que "es el momento de invertir en vivienda en España". Sólo alguien como Donald Trump, que se hizo rico con el ladrillo. O alguien que también se hizo rico con el ladrillo compra una empresa tecnológica. ¿Por qué comprar en este momento? Será que ve buenas perspectivas.

Es gente a quien no les importa que se rían de ellos. Warren Buffett decía que no invertía en las punto com, Emilio Botín vendió los edificios del Banco Santander y se puso de alquiler.

Todo el mundo me dice "esto va de mal en peor". ¿Seguro? Yo no lo sé, pero aquí hay alguien más listo que yo que piensa lo contrario.

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31.5.11

No te vendo más

Si has estado en el lado de los que venden, sabrás que se hace todo lo posible por ganar un nuevo cliente. Incluso tratarlo mejor que a los clientes que ya tienes, más descuento, mejores prestaciones (creo que es una mala estrategia, pero es lo que suele pasar).

La presión es todavía mayor para evitar perder un cliente. "¡Oh, tenemos problemas! ¡El cliente amenaza con irse a la competencia! ¡Hay que reaccionar!" Y esto significa que se hacen aún más esfuerzos por tenerlo contento.

Por eso, si estas en el lado de los que compran, nunca un vendedor te dice "ya no te vendo más". A mí nunca me había ocurrido, hasta hace poco. Me dijeron: "ya no te vendo más"

Con la presión que tendrán por seguir llevando negocio. Con lo que nos cuesta a los españoles plantarnos y decir "no". Con la tentación que tendrán de transigir un poco más para que esté contento. Con todo eso, hay alguien que ha marcado un límite. "Hasta aquí hemos llegado".

¿Qué tiene de malo esa estrategia? Que no tiene una alternativa buena para los dos. Para mí, la respuesta del vendedor no debería ser "no te vendo más", sino "ya no te vendo más en estas condiciones. Te propongo estas otras para que sigamos haciendo negocio".

¿Qué tiene de bueno esa estrategia? Da igual cuál fuera el problema, al final cualquier problema (le pido pocas cantidades, le exijo una alta calidad, le exijo un material determinado, le exijo plazos muy cortos...) se puede reducir a dinero. No había suficiente dinero para pagar eso. Así que decide limitar las pérdidas, en un movimiento similar a los stop-loss de las inversiones en bolsa. Es duro, no es intuitivo, pero es la respuesta racionalmente correcta. Y no olvidemos que con el dinero hay que ser racional

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2.3.11

Bajar el precio

"- ¿Sabes que la gasolina ha vuelto a subir?"
"- Bah, me da igual. Yo siempre pongo veinte euros..."

Proponen bajar el precio del transporte público para que se use más.

Los vendedores (mediocres) de cualquier producto insisten en que hay que bajar el precio para poder vender más. No se les ocurre otra manera de vender. Con esa misma mentalidad proponen bajar el precio del transporte público: si es más barato, se venderá más.

Toda la gente que ahora va en coche por una gran ciudad ¿se va a plantear cambiarse al transporte público si baja el precio? ¿El precio es lo único que cuenta?

En mi caso, hago noventa kilómetros al día para trabajar. No me gusta el coche. Iría encantado en transporte público: menos riesgo, más barato, más descansado... pero no tengo alternativa: mi empresa está en un polígono industrial. Gastaría entre hora y media y dos horas de viaje para coger un cercanías, esperar un autobús que circula cada media hora, cogerlo, llegar a mi destino... y otro tanto para la vuelta.

Tengo que hacer noventa kilómetros al día en coche. Cueste lo que cueste la gasolina. Mi gasto es fijo: cinco litros al día, no tengo opción (el del chiste tenía un gasto fijo: veinte euros).

Y como yo hay muchos. Así que ¿ha pensado alguien en cómo hacer que la gente cambie el coche por el transporte público? Pista: "bajar el precio" no es una respuesta correcta.

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18.2.11

Alguien más listo que yo

D.A. Freccia: You're a pretty smart fella.
Joe Moore: Ah, not that smart.
D.A. Freccia: [If] you're not that smart, how'd you figure it out?
Joe Moore: I tried to imagine a fella smarter than myself. Then I tried to think, "what would he do?"

Es un diálogo de El último golpe. Joe Moore arregla la pieza de un barco de D.A. Freccia, y este, sorprendido porque era un arreglo difícil, le dice: caramba, es usted muy inteligente -- no crea, no lo soy -- ¿Ah no? Entonces ¿cómo lo ha arreglado? -- Imaginé alguien más listo que yo y me pregunté "¿cómo lo arreglaría él?".

Me divierte mucho preguntar a la gente por sus estrategias para ganar dinero en bolsa. Cada uno tiene una idea diferente (muchas veces irracional, pero la defienden con vehemencia). Y casi nunca esa estrategia resiste la prueba básica: "¿Cuánto has ganado con esa estrategia en los últimos cinco, diez, quince años?" Pero da igual. La sostienen con gran fe.

Mi referencia favorita durante mucho tiempo ha sido Five Minute Investing. Todo lo que cuenta tiene mucha lógica: limita tus pérdidas, no limites tus ganancias, no te preocupes por el corto plazo, sé frío y racional... Aunque confieso que he incumplido alguno de esos consejos y me ha costado caro.

Tras haber gastado tiempo y dinero me he dado cuenta de cuál es la mejor estrategia: la de los que de verdad saben. Ya no intepreto charts, no sigo las noticias al minuto, ni los análisis de cualquier periódico o web... Humildemente: la estrategia correcta es la que sigue alguien más listo que yo.

¿Quién sabe de verdad? No el empleado del banco o el asesor de inversiones. Ellos viven de venderte sus productos, no de beneficiarse con acciones. (Haz la prueba: pregúntales "Tú ¿dónde tienes tu dinero? ¿en qué lo has invertido?"). A veces el consejo adecuado es "véndelo todo y espera un par de años". Pero nadie se atreve a decirte eso porque no ganan dinero con ello.

El que sabe de verdad es el que ha ganado dinero y lo sigue ganando. El que tiene la suficiente seguridad para no meterse en las burbujas (Warren Buffett evitó la bubuja punto com, aunque todo el mundo se reía de él) y para hacer algo en contra de lo que la mayoría opina. El que se juega sus cuartos y es capaz de decir "no he comprado nada porque no es momento" (en su informe anual de 1998: Cash never makes us happy. But it's better to have the money burning a hole in Berkshire's pocket than resting comfortably in someone else's).

Los que son más listos que tú y que yo no nos van a contar lo que saben, claro. Pero hay algo que podemos hacer: imitarles. No es difícil, sale en los periódicos:

Cuando parece que España se hunde, los bancos necesitan rescates, y la gente que sabe empieza a comprar en bolsa, es que es un buen momento para comprar.

Si no me crees, dentro de cinco años hablamos.

Postdata: No te pierdas los informes anuales de Warren Buffett. Son muy claros y con mucho contenido. Más no se puede pedir. Y su primera página es la comparativa entre el precio de su acción frente al S&P 500. Impresionante.

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15.12.10

Catorce pagas mensuales, el impuesto sobre la renta y un regalo de Navidad

No parecen tener mucha relación ¿verdad? Pues reflexiona conmigo:

Es muy común cobrar la nómina dividida en catorce pagas mensuales, con lo que en junio y diciembre uno recibe el doble. "¡Qué bien!" piensa mucha gente cuando recibe ese dinero extra para las vacaciones de verano o los regalos navideños. "¡He cobrado extra!"

No. No has cobrado extra. Lo que has cobrado es una parte de tu sueldo que deberías haber estado cobrando regularmente todos los meses anteriores, pero tu empresa se lo ha guardado y te lo paga ahora. Colega, en realidad estás contribuyendo a financiar la empresa. Cobrar pronto y pagar tarde es fundamental en cualquier negocio, y tu empresa te lo está haciendo con una séptima parte de tu sueldo anual.

No digo que me parezca mal, cada cual hace lo que puede para maximizar su beneficio. Yo, mis clientes, mis proveedores, mi empresa, sus clientes, sus proveedores... Pero alma cándida, al menos no te alegres.

¿Y si en junio te sale la Declaración de la Renta a devolver? "¡Bien, me devuelven dinero!" Sí, te lo devuelven. Pero es porque durante todo el año anterior (es decir, entre dieciocho y seis meses antes) te lo han estado cobrando de más. Aquí estás tú financiando a Hacienda durante dieciocho meses. ¿Qué interés le pedirías al banco por un depósito de esa cantidad a dieciocho meses? Hacienda te da el cero por ciento.

Un amigo recibía de su empresa vales de comida, uno por cada día de trabajo. Después los trabajadores negociaron que los viernes se salía para comer en casa. "Muy bien, entonces se quitan los vales de todos los viernes" les dijeron. Una comida multiplicada por cuarenta viernes es un valor considerable. Algo habría que pedir a cambio ¿no? Nadie regala nada.

Pasó el tiempo, y por fin se acordó que la empresa aportaría una cantidad económica para hacer un regalo a los trabajadores. Esas Navidades les dieron un regalo equivalente a ocho vales de comida. No se supo más de los treinta y dos restantes.

Hubo quien se alegraba de la buena calidad del regalo de aquel año. Imagino que también se alegraría con la paga extra de diciembre o con la devolución de Hacienda.

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30.4.09

Firma aquí

Es escandaloso ver que muchos tienen ahora deudas por avalar pisos de gente que no conocía.

Nos hemos acostumbrado a hacer caso a los que nos sacan un taco de papeles y nos dicen "firma aquí". Por alguna razón, nos inspira confianza el empleado del banco que nos viene con ese taco cuando suscribimos un fondo de inversión... o nos da vergüenza decirle que se espere un momento, que antes tenemos que leer lo que firmamos. Puede que esto les ocurriera a muchos que invirtieron en fondos de Madoff y se consideran ahora estafados.

¿Damos poca importancia a nuestra firma? Quizá. Y no caemos en la cuenta del alto valor legal que tiene. No digamos ya la firma electrónica, que tiene también un altísimo poder legal.

¿Has pensando en cuantas firmas has puesto sin leer toda la letra, grande y pequeña?

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31.1.08

Alea jacta est: hemos ganado y hemos perdido

Mi último post tenía bastantes lecturas diferentes, pero en el fondo trataba de una única característica humana: el deseo de conseguir siempre algo más.

Es un deseo profundamente humano, que nos ha ayudado a progresar como sociedad: gran cantidad de avances técnicos y científicos se han producido gracias a la ambición, a pensar "no es imposible, tengo que lograrlo"

Sin embargo, es de sabios reconocer cuándo tenemos una ganancia suficientemente buena como para retirarse; cuándo debemos renunciar al "doble o nada" y retirarnos de la mesa con nuestras ganancias.

¿Podría haberse obtenido más? Seguro. Pero ¿es lo que tengo lo suficientemente bueno? ¿Merece la pena el esfuerzo que tengo que hacer para obtener un poquito más?

En estos momentos, la plantilla de Elasa ha aprobado el preacuerdo de cierre de la empresa (no tengo links todavía). Había muchas opiniones al respecto, pero al final la decisión ha sido tomar lo que hay y no arriesgar más.

Es el momento de coger lo que hay y buscar otra cosa.

¡Suerte para todos, nos seguiremos viendo aquí, allí o en la blogosfera!

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21.1.08

¿Cuántas canicas estás dispuesto a perder?

No sé si hoy día siguen existiendo las canicas. Hace unos añitos, allá por los 80, los que estudiábamos la EGB (Educación General Básica) jugábamos a las canicas. Una canica normal costaba una peseta, y una gorda (un "bolo"), cinco. El juego consistía en conseguir meter la canica en un agujerito en el suelo (el "gua"), lo que daba derecho a tirar otra vez, y si golpeabas entonces con tu canica la de tu adversario un número de veces, le ganabas

Un día jugué contra un compañero de curso; no destacaba yo precisamente por mi puntería, así que pronto me ganó una partida. Nos habíamos apostado una canica, así que se la tuve que dar. No importaba; me quedaban más. Así que pedí la revancha.

Mal asunto; volví a perder la revancha y, con ella, otra canica. Bueno, no importa, aún podía ganar y recuperar mis canicas. Venga, una revancha más, que me apuesto otra canica.

Es fácil adivinar lo que pasó: perdí todas las canicas, incluso más de las que tenía en aquel momento. Ese día por la tarde tuve que coger el resto de mi casa y dárselas.

Cuando estamos en una situación en la que estamos perdiendo, muchas veces nuestra excitación nos nubla la vista y creemos que podemos recuperar lo perdido. El "doble o nada" que a tantos ha hecho perder en las apuestas.

Es sobre todo en estos momentos cuando tenemos que ser conscientes de nuestras limitaciones, ser humildes y plegar las velas. Yo no tenía especial puntería, así que debía haberme conformado con perder tres o cuatro canicas, en vez de perderlas todas. El jugador compulsivo se juega hasta lo que no tiene, porque "esta vez es la buena, de verdad, que tengo un presentimiento". El inversor en bolsa dice "bueno, he perdido un quince por ciento, pero no vendo, que ahora va a subir, seguro".

Es un consejo que aprendí de Five Minute Investing, en el capítulo de errores a evitar: sé humilde, reconoce que te has equivocado y acepta una pequeña pérdida. Te ayudará a no perderlo todo.

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17.1.08

Predicciones para el año 2028

En anteriores posts comentaba que estos son momentos de gran cambio, sobre todo en lo profesional; para más inri, la bolsa ha empezado bastante mal el 2008; estoy entrando en pérdidas en más de una acción que tengo (no me lo esperaba con Intel, sí que era de esperar con Adolfo Domínguez por la bajada del consumo en España...) y esto me hace ver una vez más que mi capacidad de predicción no es demasiado buena.

(Claro que, si tuviese una estupenda capacidad de predicción, aquí iba a estar yo escribiendo este blog. Estaría disfrutando de los beneficios de mis euros en algún otro lugar).

Pero vuelvo al tema: a pesar de ello, me atrevo a hacer un par de predicciones para el 2028, dentro de justo 20 años. Entonces, si Dios lo quiere, estaré entrado en la cincuentena, y, si servicios como archive.org siguen funcionando, podremos leer esto de nuevo y ver si he acertado o no.

Veo muy claro que entonces estaremos sumidos en una terrible contradicción:

  • La edad de jubilación habrá subido hasta los 70 o más
  • Mucha gente de cincuenta y tantos estará a punto de perder el trabajo

La primera parte es muy clara; ya en el año 2007 se ha oído a muchos políticos lanzar el mensaje de que no va a haber suficiente dinero en la Seguridad Social para todos y el ritmo que llevamos no es sostenible (una de las palabras de moda que sirve para casi todo).

La segunda parte es una mera continuación de lo que se ve todos los años. Cualquiera que trabaje en una empresa privada ve que regularmente se despide a los más viejos, con planes de prejubilación en el mejor de los casos, y en otros con una indemnización que puede ser una gran cantidad de dinero, pero si se considera cuánto hace falta para vivir hasta la edad de jubilación, se convierte en una cifra ínfima.

Estos dos procesos son imparables: a las empresas les preocupa su "edad media". La generación del "Baby Boom", a la que pertenezco, avanza inexorablemente por el tiempo. En los años 90 y 2000, al cumplir los 30, ha provocado una gran demanda de viviendas. Dentro de 20 años, cuando los primeros lleguen a la edad de jubilación, provocarán una gran demanda de pensiones.

Yo estoy preparando mi estrategia para evitarlo. ¿Y tú? ¿Opinas como yo? ¿Piensas hacer algo al respecto?

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